jueves, 27 de noviembre de 2008

Nuestra Labor


Como educadores, debemos saber que los adolescentes están pasando por un proceso evolutivo de constantes cambios, los cuales ocurren en un corto periodo de tiempo. Estos no son solo físicos y psicológicos, sino también cognoscitivos, emocionales y sociales. De esta forma mientras más rápido se den, más difícil será la adaptación a cada uno de ellos.

El adolescente empieza a necesitar un especio propio, lo cual lo distancia de su especio familiar, creando así nuevas maneras de relacionarse. El grupo adquiere mayor importancia, este se ve influenciado en el. Por ello, el adolescente se ve inmerso en un momento de incertidumbre, empieza a cuestionar su identidad.

Es por esto que el docente debe de jugar el rol de guía, orientador y mediador, para poder responder a las necesidades de cada alumno. Para ello debe generar un clima de confianza y respeto. Recuerden que somos parte de la base y los pilares, para un óptimo desarrollo de nuestros adolescentes. Dentro de nuestro rol, tenemos que tener en cuenta que no debemos emitir juicios críticos ni juzgar a nuestros alumnos. Se tiene que hacer caso omiso a los estereotipos, creados por una sociedad “conservadora”.

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